Los enciclopedistas - La
Ilustración.
El
siglo XVIII fue testigo del surgimiento del afán de la burguesía
de manifestar sus ideas por todos los medios, especialmente utilizando
la literatura como arma política y filosófica y no para
crear ficción. Francia se convirtió en el centro de este
movimiento, especialmente París, donde los burgueses gozaban
de poder económico y prestigio cultural y conspiraban para ganar
poder político, hasta entonces en manos de la nobleza y el clero.
El período termina con la Revolución Francesa, revolución
burguesa que terminó triunfante pero que, tan pronto se aferró
al poder, traicionó sus ideales.
Durante todo este período, la élite ilustrada pretendió
elevar, en todos sus aspectos el nivel social de los ciudadanos. Para
ello acudió a un arma: la razón, y a un medio: la educación.
Los ilustrados atribuyeron esas causas de todos los males al bajo nivel
cultural de las personas. Pensaba que si se les educaba, si se les enseñaba
la verdad, el pueblo no caería en los mismos errores y horrores
del pasado.
La Enciclopedia o Diccionario de las ciencias, artes y oficios, uno
de los mayores esfuerzos filosóficos del siglo, es la mejor muestra
del esfuerzo de la Ilustración. En un principio, la Enciclopedia
era una traducción la Cyclopaedia de Ephrain Chambers (Londres
1728), pero se modificó este proyecto en el sentido de confeccionar
una obra original, de gran amplitud. En ella se logró la difusión
de nuevas escuelas de pensamientos en todas las ramas de la actividad
intelectual, y por ello mismo se criticó duramente a todas las
ideologías e instituciones tradicionales.
Tenía como doble misión, exponer el orden y encadenamiento
de los conocimientos humanos, contener los principios generales y los
detalles más esenciales de cada ciencia y cada arte, líberal
o mecánico. La idea general consistía en conformar un
gran diccionario que guardara a la vez la teoría y la práctica,
para que el desarrollo de Francia y de los otros países Europeos
fuera a la vez intelectual y material. Representa una síntesis
de los conocimientos humanos. La Enciclopedia reúne y divulga
datos especializados o dispersos que no podían ser hallados con
facilidad y presta un importante servicio a la cultura del hombre moderno.
La palabra Enciclopedia proviene del griego y significa Instrucción
circular. Consta de 35 volúmenes, su nombre completo es "Encyclopédíe
ou Dictionnaire raísonné des sciences" o "Enciclopedia
o diccionario razonado de las artes y los oficios", fue publicado
entre 1751 y 1772; contó con la colaboración de numerosos
escritores y científicos. Fue dirigida por Diderot y d'Alembert
y redactada por Voltaire, Rousseau, Turgot, Montesquieu y otros pensadores.
D'Alembert
redactó el prólogo, el Prospectus, del que se publicaron
ocho mil ejemplares en 1750. D'Alembert presenta el proyecto de la obra
en su famoso Discurso, conforme al Árbol de los conocimientos
humanos de Francis Bacon. Desde el principio, la Enciclopedia tiene
enemigos poderosos, principalmente jesuitas, jansenistas y eclesiásticos
en general, y será recibida con violentos ataques. Se acusa a
los redactores de rebajar a los reyes y a los santos, y de predicar
la libertad de expresión. Se retiró ante las dificultades
que surgieron, especialmente por la persecución de la censura
oficial, y Diderot quedó como el único coordinador. En
el prólogo de la Enciclopedia, d'Alembert indicó la necesidad
de un conocimiento positivo al margen de todo moralismo religioso. Su
redacción en lengua popular fue el factor que impulsó
la persecución oficial, por lo que gran parte de la obra fue
redactada clandestinamente.
Jean Le Rond D'Alembert (1717-1783)
estudió en el Colegio Jansenista de las Cuatro Naciones, excelente
para estudiar matemáticas, aunque estaba especializado en Teología.
Su verdadera pasión eran las matemáticas. En 1739 d'Alembert
leyó su primer trabajo en la Academia de las Ciencias de Paris.
Entre sus contribuciones a la ciencia, destaca el Tratado de dinámica,
de 1743, en el que resuelve la controversia sobre la conservación
de la energía cinética. En 1744, d'Alembert publicó
Tratado sobre el equilibrio y el movimiento de fluidos. Este trabajo
enfocaba el problema de una manera distinta a como lo había hecho
Daníel Bernoulli.
En 1746 comenzó a trabajar con Díderot en la Enciclopedia.
Como D'Alembert se llevaba mal con casi todos los Académicos
de la Academia de París, enviaba sus trabajos a la Academia de
Berlín, donde las recibía Euler. Al principio la relaciones
con Euler fueron buenas; sin embargo, posteriormente (1751) se estropearon
y d'Alembert cesó' de enviar sus trabajos a la Academia de Berlín
y los publicaba por su cuenta bajo el título Opúsculos
matemáticos durante los años 1761 a 1780.
Denís Diderot (1713-1784), estudió con los Jesuitas su
carrera eclesiástica, que abandonó. Su pensamiento ateo,
derivado de Hume y de sus ideas deístas, no fue muy bien recibido
en la época, porque atentaba contra el orden moral reinante.
Por tal razón, su obra "Pensamientos Filosóficos"(1746),
donde explicaba y afirmaba su filosofía deísta, fue mandada
a quemar por el Parlamento Francés. Igualmente fue encarcelado
por la publicación de su obra "Carta sobre los ciegos".
En 1747 recibíó la invitación para editar una traducción
francesa de la Cyclopaedía inglesa de Ephraim Chambers. Este
proyecto se convirtió en la inmensa obra que paulatinamente pudo
culminar después de varios tropiezos con el poder reinante de
la época. Diderot explora entre muchos otros campos, el campo
de la estética y el gusto, determinando que la belleza se encuentra
en la naturaleza, y que por lo tanto, el arte debe buscarla mediante
la imitación de lo natural.
Entre sus obras más destacadas
se encuentran; Jacques el fatalista (1796), donde analiza la psicología
del libre albedrío y el determinismo; El sobrino de Rameau (1761),
una sátira de la sociedad contemporánea y su hipocresía;
Pensamientos sobre la interpretación de la naturaleza (17s3),
que antecede a Darwín y su teoría de la evolución.
Voltaire, seudónimo de François-Marie
Arouet, (1694-1778), es el símbolo de la Ilustración.
A los diez años ingresa en el colegio de los jesuitas de Louis-le-Grand,
donde recibe una educación preferentemente literaria y en 1711
inicia los estudios de derecho, que no va a terminar nunca. Su interés
está en mundo de las letras.
Sus éxitos literarios se sucedieron unos a otros: La Henriada
(1727), poemas, Bruto, Zaira, tragedias, Historia de Carlos XII, ensayo
histórico y una de sus obras más perdurables, cartas filosóficas
(1734). La aparición de esta obra supuso un escándalo
público; las Cartas fueron quemadas públicamente y su
autor, amenazado de arresto, tuvo que huir. Se refugia en el castillo
de la marquesa de Chatélet, en Cirey, a quien se une sentimentalmente
durante los dieciséis años siguientes. En este período,
publica, aparte de diversas tragedias, Elementos de la filosofia de
Newton (1737), Metafisica de Newton (1740), y es nombrado miembro de
la Academia Francesa en 1746.
Tras la muerte de Mme. de Chatélet, Voltaire, invitado por Federico
de Prusia, parte para Berlín, donde es nombrado chambelán
de la corte y goza de aposentos en los palacios reales. De esta época
es la importante obra El siglo de Luis XIV (1751). Deja Prusia, tras
una riña con su antiguo amigo y entonces competidor en la fama,
PierreLouis Moreau de Maupertuis y se traslada a Francfort y luego a
las inmediaciones de Ginebra (1754-1755). Aprovecha el desasosiego causado
por el terremoto de Lisboa de 1755 para publicar Poema sobre el desastre
de Lisboa, inicia sus colaboraciones con la Enciclopedia, y publica
los siete volúmenes de Ensayos sobre la historia general y sobre
las costumbres y el espíritu de las naciones (1756) e Historia
del imperio de Rusia bajo Pedro el Grande (1759).
En estos años comienza su lucha constante contra la Iglesia católica,
en la que personifica su odio a la religión, mientras se confiesa
creyente en un Ser supremo y nunca ateo. Aparecen sucesivamente diversas
obras de contenido filosófico: El diccionario filosófico
de bolsillo (1764), Filosofía de la historia (1765), El filósofo
ignorante y Comentario al libro sobre delitos y penas de Beccaria (ambos
en 1766).
A pesar de todos sus éxitos filosóficos y literarios,
a Voltaire le estaba prohibido todavía acercarse a París.
Tras subir al trono Luis XVI, aprovechó la representación
en la Comédie Française de su tragedia, Irene, para acudir
a la capital. El éxito personal de Voltaire en París fue
clamoroso. La Academia Francesa en pleno, reunida entonces en el Louvre,
le rinde tributo de admiración y respeto y d'Alembert hace su
elogio público.
Murió el 30 de mayo y fue sepultado en el monasterio benedictino
de Scelliéres, cerca de Troyes. Posteriormente fue trasladado
en triunfo al Panteón de Hombres Ilustres, en París.
Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), nacido
en Ginebra, viaja a París en 1744 donde trata con Diderot y D’Alembert,
relación que lo lleva a colaborar en la enciclopedia. Su aporte
a ésta no tan significativo como el de los personajes anteriores,
ya que él solo participo escribiendo artículos de música
y todo lo relacionado con el terreno musical.
Rousseau fue siempre partidario de una transformación radical
del sistema político y social que condujera de una manera lógica
a la revolución, sentimiento que se ve expresado en una de sus
obras "El contrato social"; en 1759 publicó un estudio,
"Emilio", el cual habla de la educación y la importancia
de la expresión frente a la represión, para que los niños
logren un equilibrio y un pensamientos libre de opresiones. Estas obras,
que son las más importantes, fueron rechazadas en Francia, y
hasta se le condenó a ir a prisión; desesperado busca
huir a Suiza, pero Ginebra también las prohibió, por lo
cual debe acudir a la protección de Federico II de Prusia. Por
último, escribe "Confesiones" una autobiografía
que preconiza el movimiento romántico.
Los pensadores franceses, que se llamaron
a sí mismos Les Philosophes, tenían aprecio de la situación
inglesa, tanto en su organización política, social y económica,
como en su filosofía. De ahí surgieron algunas de las
ideas de la Ilustración francesa, que incluyen, fe en el progreso
humano, la educación como instrumento para mejorar a los hombres,
libertad religiosa e igualdad entre todos los seres humanos, y un gobierno
del pueblo como expresión de un convenio entre ciudadanos.
La Ilustración francesa tuvo su origen inmediato en los avances
de las ciencias naturales, la técnica y la investigación,
que motivó su ideal de que la razón dominara no solo la
naturaleza sino la sociedad. La razón poseía la vitalidad
para cambiar la realidad. La visión del mundo de la Ilustración
fue retomada por la burguesía, que ya tenía la conciencia
de su condición por su ascenso económico. Así,
para los ilustrados, una formación racional y una educación
humanista proporcionaban el progreso de la sociedad y desarrollaban
el cosmopolitismo (idea de una burguesía universal), la concordia
entre los hombres, así como la felicidad tanto de los individuos
como de la colectividad. De esta forma, el movimiento ilustrado fue
adquiriendo un matiz cada vez más ideológico y, posteriormente,
jugaría un papel muy activo en el proceso de la Revolución
Francesa.